Colección Zapatito Roto.

Perejil Piedra
María Silva Ossa
ilustraciones Coré


editorial Lord Cochrane, 1974, 39 paginas.


$ 8700
























¿Quien era Coré?

Todos los niños de antes, los que hoy son papás y mamás, conocieron a Coré. Era un dibujante extraordinario que ilustraba cuentos infantiles, en la revista "El Peneca" y hasta en el silabario, donde todos aprendían a leer.

El verdadero nombre de Coré era Mario Silva Ossa. Nació en Chile en 1913 y desde chico se dedicó al dibujo. Tenía una prodigiosa sensibilidad y mucha imaginación. Hacía toda clase de juegos apasionantes, desde representaciones teatrales con sus hermanos hasta adivinanzas y fiestas de disfraces. Estudió en el colegio San Ignacio, donde tuvo problemas porque dibujaba a sus profesores ridiculizándolos. En una ocasión dibujó al rector metido en un barril y al padre José Zorrilla dentro de un ¡ataúd!




Entró a estudiar arquitectura en la universidad, pero al segundo año se retiró para dedicarse completamente al dibujo. A los 18 años comenzó a trabajar para la revista"El Peneca" con el seudónimo de "Coré", que lo tomó de la biblia.
Tenía una gran inteligencia y su alma nunca dejó de ser la de un niño maravilloso ante las cosas. Eso mismo lo hacía reflexivo y a veces retraído. Era un conversador apasionante, y todo lo que contaba parecía tocado por la magia, y ¡uno podía pasar horas escuchándolo!
Su obra es muy extensa, tanto dentro de Chile como en el extranjero. Desgraciadamente murió muy joven, a los 37 años, en 1950.
La autora de este cuento es su hermana, María Silva Ossa. Ella ha guardado durante muchos años algunos originales de los dibujos de Coré. Entre ellos se hizo una cuidadosa selección para ilustrar "perejil Piedra", como un postrer homenaje a ese gran artista que llenó de preciosas ilustraciones la infancia de toda una generación.








A su último hijo lo llamaron Perejil Piedra









Creían que el burro tenía la brujería en el cuerpo


En el suelo había muchas palabras que la gente no recogía








Talan era una muchacha perezosa















Aparecieron los salvajes reductores de cabezas






































































































































































































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Literatura de antaño

Herne, el cazador

Raviel.

Zig-zag, coleccion Ulises
1946, 180 paginas
ilustraciones de Coré

$2000






Esta hermosa leyenda medieval inglesa fue publicada a fines de la décadade 1930 en la revista londinense Tit–Bits. Después, Herne el Cazador fue entregado por capítulos en la revista chilena El Peneca durante el año 1941, con ilustraciones de CORÉ (Mario Silva Ossa), de acuerdo a la leyenda, el verdadero Herne habría sido un guardabosques en el Bosque Real de Windsor, antiguo coto de caza de los poderosos ingleses desde los comienzos de la dinastía Tudor (1485–1603). Según la tradición, el fantasma de este guarda bosques aparecía en las noches de invierno, cabalgando un negro corcel, rodeado de una jauría de oscuros mastines y coronado de grandes cuernos de ciervo. Su aparición y desaparición siempre fue vinculada a una grande y añosa encina que se destacaba sobre todos los demás árboles del bosque de Windsor. Según esta historia, Herne aparecía allí pues el infortunado guarda bosques que da origen a la leyenda se quitó la vida colgándose de la encina. Se trataba de un árbol viejo y deteriorado por diversos rayos que le cayeron en el curso de muchas tormentas a lo largo de varias centurias. En 1796 fue mandada cortar por Jorge III (1738–1820). Años después, la Reina Victoria (1819–1901) ordenó plantar otra encina en el mismo lugar, la cual puede observarse hasta el día de hoy. Herne aparece mencionado en el acto IV, escena IV, de Las alegres comadres de Windsor, de William Shakespeare. Allí, la señora Page le dice a la señora Ford: «Hay una antigua fábula que refiere que Herne el Cazador, que fue antaño guarda bosques de Windsor, vuelve en invierno
a la hora de la medianoche y, con la frente coronada de grandes astas de ciervo, se pasea alrededor de una encina y allí deseca a los árboles y ataca al ganado, y hace que la vaca vierta, en vez de leche, sangre, y sacude una cadena del modo más terrible y espantoso».
En 1843, el prolífico escritor inglés William Harrison Ainsworth publicó el libro Windsor Castle (El castillo de Windsor). Allí dedica a Herne el Cazador el libro II, dándole un temperamento y estilo que es mezcla de Eric el Salvaje –personaje mítico de Herefordshire y una especie de
Mefistófeles inglés. Pero la leyenda que llega hasta nuestros días da a Herne un carácter de héroe popular, protector de los pobres y oprimidos, y defensor de perseguidos, así como lo fue también otro personaje de la leyenda inglesa: Robin Hood.















La presente versión de Herne el Cazador –tomada de la revista Tit–Bits fue traducida por la chilena Elvira Santa Cruz, conocida también como Roxane, aunque en la presente edición firmó con otro seudónimo: Raviel (trasposición del nombre Elvira).

Elvira Santa Cruz nació en Santiago en 1886. De joven, su afición a la literatura la llevó a escribir algunas obras de teatro, como La familia busquilla(1918), El voto femenino(1919), La marcha fúnebre(1920) y Saber vivir (1921). Escribió una novela: Flor silvestre (1921). Fue traductora del inglés de muchos libros, tales como Evangelina y Tacunja. También alcanzaron celebridad sus numerosos artículos de viaje y de costumbres, sobre todo los referentes a la India y Japón.
Elvira Santa Cruz fue directora de la revista infantil El Peneca desde 1920 hasta 1952. Fundó y dirigió por varias décadas la Junta de Beneficio Escolar y las Colonias Escolares de Veraneo, en Llolleo, Reñaca y otras playas de Chile. Falleció en 1960.














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